Transmorucha


Coincidiendo con el primer fin de semana de junio, año tras año, desde el año 2002, equipamos nuestras bicicletas todo terreno (BTT) con transportín, alforjas y demás aperos y nos echamos al monte para recorrer con estilo cicloturista, durante cuatro días y con la mayor independencia y autonomía posible, unos 300 kilómetros (y algo más de 4.000 metros de desnivel acumulado: 992+1351+1142+604) de los más bonitos paisajes entre Aldeadávila y Peñaranda (Salamanca).


Transmorucha... O como ir desde Aldeadávila de la Ribera a Peñaranda de Bracamonte en BTT con alforjas, por caminos, pasando por La Alberca, Malpartida, Alaraz (y otros tantos pueblos de la zona), tomando unas cervezas.

Nuestra ruta tiene esa mezcla de deporte, aventura y viaje (como normalmente vamos en grupo, el tema social es un aderezo que también se estila, pero cada participante le pone más o menos carga según le va el baile, ¡y todos tan contentos!). Los caminos (pistas, callejones, pedregales, regatos, veredas, senderillos...) no están marcados ni descritos en ninguna guía o manual, sino que han surgido del empeño de unos pocos transmoruchos (y han ido variando a lo largo de los años). Se está convirtiendo en una marcha singular propia, de participación libre, con la máxima independencia y autonomía posible.
Es singular porque en los 4 días que dura no empleamos apoyo exterior, lo que quiere decir que todo lo que cada participante crea necesitar, lo debe transportar en su bici (comida, ropa, tienda de campaña, saco de dormir, herramientas, botiquín y repuestos para la bici). También lo es por utilizar caminos o senderos, evitando en lo posible el asfalto, lo que nos ha obligado a un duro trabajo de localización de caminos, que en muchos casos están en desuso, cortados por cercas o por la propia vegetación que los conquista cuando pierden la función que tuvieron antaño. Normalmente los elegidos no son el camino más cómodo ni el más corto, pero sí el más espectacular y divertido. Hay que sortear duras pendientes, vadear algún río o arroyo o tramos inundados con agua y/o barro, atravesar alguna finca con ganado o evitar autovías de reciente creación. Todas estas características y las vicisitudes que, queriendo o sin querer, se suman cada edición a la fiesta transmorucha, forman parte de lo que hemos dado en llamar, con cierto cachondeo, “la filosofía de la ruta”.


Antes de seguir, datos a tener en cuenta:
  • Recomendamos a todas las personas que realizan actividad física que se hagan un reconocimiento médico previo que certifique la aptitud para participar en cualquier tipo de pruebas que requieren esfuerzo y trabajo físico.
  • Si realizas deporte, fedérate, lleva un seguro en tu mochila. Solo tú eres responsable de tus actos.
  • Las decisiones personales quedan supeditadas a las circunstancias y juicio de cada individuo, pero te aconsejamos que, si sales al monte, respetes las normas, las leyes, la naturaleza, programes las actividades con anterioridad, infórmate, organiza, sé previsor, investiga los posibles riesgos y evítalos...
  • Las actividades en el medio natural conllevan un riesgo, es intrínseco. Si participamos en ellas, lo estamos asumiendo; pero también debiéramos poner los medios para que el riesgo sea mínimo. El transcurrir de la naturaleza y los comportamientos humanos son irregulares y los patrones no tienen por qué seguir una lógica. Pero en las manos de cada uno está el trabajar para eliminar incidentes, programar, planificar, formarse, entrenar, conocer y cumplir las normas, asesorarse, comprobar las predicciones meteorológicas, utilizar material homologado, etc. 
  • Todas las fotografías de este blog tienen dueño, si necesitas alguna, puedes pedirla o comprarla. 
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Amigos, ya está la Transmorucha a la vuelta de la esquina...
Las fechas para la edición del 2018, son: 31 de mayo, 1, 2 y 3 de junio.
Si todo va como debiera, el jueves, aproximadamente a las 15.15 horas, daremos la salida desde la plaza de Aldeadávila de la Ribera. Llegaremos, si todo sale según lo previsto, sobre las 17.30-18.30 horas del domingo a la plaza de España de Peñaranda.
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En el apartado anterior ya hemos adelantado algunas características de esta 'filosofía de la ruta'. 

Decía Kant algo similar a que no vemos las cosas como son, las vemos como somos. Y es verdad. Todos estos años de actividad continuada nos han demostrado que el proyecto es viable en cualquier circunstancia, por adversa que sea (no sabemos si porque las adversidades eran débiles o los aventureros muy perseverantes). La aparición de la lluvia y el frío en las últimas ediciones han puesto a prueba la resistencia de los participantes y de las máquinas, obligándonos a pedalear empapados y cubiertos de barro durante horas. Esta circunstancia añade un plus de dureza, bastante dureza, los kilómetros son los mismos pero los tiempos empleados en recorrerlos se multiplican, las averías y roturas son mucho más frecuentes, además de que al equipaje normal hay que añadir un peso extra por las tiendas de campaña para la acampada, que en condiciones normales se soluciona con un vivac con un simple saco de dormir ligero sobre una esterilla. Sirva este párrafo para decir que las dificultades técnicas son cambiantes, dependiendo de los conocimientos y pericias del ciclista. Y el esfuerzo no es banal, cada etapa cuenta con sus kilómetros y desniveles (positivos y negativos), su tipo de firme y sus peculiaridades.


Es éste un proyecto consolidado que no ha sido, ni será nunca, multitudinario. No es una carrera (no es una contrarreloj ante el cuentakilómetros u otros compañeros), no hay inscripción, se marcha en grupo, los horarios son aproximados, la participación es libre, voluntaria y cada uno es responsable de sí mismo y de sus actos… La gente que ha participado hasta ahora ha sido por referencias de un amigo que le contó de qué iba este invento deportivo-social-aventurero de la Transmorucha. 

Piano piano se va lontano... El ritmo se intenta adaptar, de forma que será igual al del que va más despacio... Nada de que el último apriete un poco y el mejor baje un poco el ritmo. Peeeeeeero... Siempre hay un pero... La ruta también tiene su ritmo propio y algunos horarios cerrados, marcados por el amanecer y el anochecer... Y normalmente madrugamos bastante (el gallo canta a las 6 AM), para curarnos en salud, y tenemos que estar obligatoriamente en los lugares de pernocta a las horas adecuadas. Por eso es necesario un entrenamiento previo (físico, técnico y mental); mejor llegar sobrado... Y si alguno de los transmoruchos no pudiera seguir el ritmo mínimo que la actividad exige, deberá, muy a nuestro pesar, abandonar... ¡O le echamos a los leones! Por eso es interesante tener a un familiar o amigo localizado por si nos tiene que ir a buscar a no sé qué pueblo (cuando esto sucede, suele ser el lugar más lejano o peor comunicado... ¡Cosas de la vida y de la Ley de Murphy...!).


Para los que estén dispuestos, la propuesta es muy sencilla: prepara meticulosamente y a conciencia tu bici todo terreno, cárgala con lo que creas que necesitas y seas capaz de transportar, olvídate de las prisas y carreras con cronómetro y prepárate para disfrutar del campo y de la compañía de unos cuantos amigos. Eso sí, es necesario que tengas varios centenares de kilómetros en tus piernas, técnica y pericia para pedalear con garantía por este tipo de caminos-subidas-bajadas (la Transmorucha no se desarrolla por ningún carril bici), que tengas a algún familiar o amigo 'engañado' por si te tiene que ir a buscar a algún punto del recorrido, que estés federado o tengas un seguro que te cubra este tipo de actividad, las espaldas (y el cuerpo entero...), que los ríos nos servirán para un mínimo aseo, que tu cuerpo sepa que va a dormir en el suelo (vivaqueamos sobre una humilde y fina esterilla, acurrucados en un saco de dormir) y muchas ganas para disfrutar del paisaje y la compañía.
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Evidentemente los horarios de esta actividad son aproximados y el recorrido no es el más recto entre Aldeadávila y Peñaranda (143 Km). “Nuestra variante aventurera” implica pasar, entre otros pueblos, por: Aldeadávila, Tamames, La Alberca, Sotoserrano, Béjar, Puente Congosto y Peñaranda (y muchos otros, pásate por el mapa o el track y podrás saber cuáles). De esta forma conseguimos recorrer los parajes naturales más representativos de la provincia de Salamanca: Las Arribes del Duero, el Campo Charro, la Sierra de Francia, la Sierra de Béjar, sierras del Barco (pequeña incursión en Ávila) y Tierra de Peñaranda, desarrollándose el itinerario por caminos o senderos (también por carretera, pero poco), atravesamos ríos o arroyos, fondos de algunos valles, zonas de cornisas... Pero el itinerario no está marcado, la elección del camino correcto depende de la lectura del mapa (en papel o GPS) y el reconocimiento de los accidentes geográficos, pueblos y de los puntos cardinales. El desplazamiento se hace por sendas o caminos irregulares, de distinto tamaño, rugosidad e inclinación, zonas pedregosas, inestables, con vegetación que cada año nos sorprende, caos de callejas, pistas de barro…


Como bien se apunta en el MIDE, valorar y expresar las exigencias técnicas y físicas de los recorridos es complejo, y dependerá de la época, factores externos, características de los participantes, etc. Pero siguiendo algunas frases de este sistema de información, te podemos decir sobre el medio por el que atravesaremos, de forma resumida, las características siguientes:

- Exposición en el itinerario a desprendimientos espontáneos de piedras y/o provocados por el propio grupo u otro participante, animal de la zona, etc.
- Eventualidad de que una caída de un excursionista sobre el propio itinerario le provoque una caída al vacío o un deslizamiento por la pendiente.
- Paso de torrentes sin puente.
- Alta probabilidad de que por la noche la temperatura descienda de 5 ºC y la humedad relativa supere el 90%.
- Paso por lugares alejados a más de 1 hora de marcha (horario MIDE) de un lugar habitado, un teléfono de socorro o una carretera abierta.
- En algún tramo del recorrido, la existencia de fenómenos atmosféricos que no se juzguen infrecuentes, aumentaría considerablemente la dificultad del itinerario (niebla, viento, calor extremo, etc.)
- El itinerario, en algún tramo, transcurre fuera de traza de camino y por terreno enmarañado o irregular que dificultaría la localización de personas.
- Exposición contrastada a picaduras de serpientes o insectos peligrosos.
- En algún tramo del recorrido existe algún otro factor de riesgo, propio de cada zona, que no ha sido tenido en cuenta en el listado anterior.


Track de la ruta completa (más o menos, ten en cuenta que cada año tiene alguna novedad).

  • La primera etapa (track) nos lleva desde los profundos cañones tallados por el Duero en el corazón de las Arribes, junto al país vecino de Portugal, Aldeadávila de la Ribera, hasta las dehesas de encinas en el campo de Villares de Yeltes. Destacan durante el recorrido las riberas de los ríos Huebra y Yeltes, el pueblo abandonado de Pedro Álvaro o el propio Villares, el yacimiento de Yecla de Yeltes, etc. En total, y dependiendo de por dónde hagamos la salida desde Aldeadávila (hay nuevos caminos debido a la concentración parcelaria, etc.), habremos recorrido unos 57 kilómetros. 
  • La segunda y maratoniana etapa (casi 100 Km.) es la que mayor variedad de paisajes nos regala (track). Nos ofrece pistas interminables, unas pedregosas y otras de barro rojo, por el Campo Charro que nos dejan en Tamames, puerta de la Sierra de Francia. A partir de aquí el entorno se transforma y toman protagonismo los desniveles más serios, en contrapartida nos regala los paisajes espectaculares del Parque Natural Las Batuecas - Sierra de Francia. Destacan las primeras vistas de la Peña de Francia, El Cabaco (donde normalmente comemos) y sus minas romanas (las Cávenes), los ríos Francia y Lera, La Alberca, el sendero GR 10 que nos acerca a Herguijuela de la Sierra, en un espectacular descenso de más de 16 Km que finalmente nos deja junto al río Alagón, próximo a Sotoserrano, un sitio perfecto para preparar la cena y vivaquear. 
  • Estos últimos años han demostrado que la tercera etapa, sin ser la más larga (ronda los 75 kilómetros), es la más dura (track). Los desniveles, casi siempre en subida, son importantes (punto más bajo a 400 m y el más alto a casi 1500 m). La variedad que nos ofrece el paisaje no deja de sorprendernos: pasamos de vegetación de ribera y olivares soleados a bosques de robles, atravesamos pueblos serranos y nos acercamos a las laderas de la Sierra de Béjar. A la variedad del paisaje hay que añadir la de los caminos. Tenemos de todo: senderos empinados y estrechos, ascensos y descensos imposibles, y sobre todo, durante bastantes tramos, caminos inundados. Desde Sotoserrano nos acercamos a Béjar, rodeándola por Calzada de Béjar, Navalmoral, Fuentebuena (aquí solemos darnos un homenaje: patatas meneás con chupetón ¡hay que reservar!) y Navacarros, subimos al Alto de la Hoya y descendemos por unas trialeras casi imposibles para terminar en Puente Congosto, después de pasar por San Bartolomé de Béjar, Becedas, Gilbuena y El Tejado. De nuevo un río, el Tormes en Puente del Congosto, nos acoge para pernoctar.
  • La cuarta y última etapa (track) nos tiene que dejar en Peñaranda después de pedalear durante prácticamente 70 kilómetros, para esto utilizamos un camino muy usado en otros tiempos: la Cañada Real Occidental Soriana, garantía de buen camino, aunque no fácil, que transcurre por páramos altos y poco poblados. Las pocas poblaciones que vemos son, sin embargo, de arquitectura tradicional interesante, es el caso de Gallegos de Solmirón. Pronto nos acercamos a caminos conocidos por los que practicamos habitualmente BTT, pueblos como Pascualcobo, San Miguel de Serrezuela, Alaraz o Malpartida dan paso a las largas pistas que definitivamente nos acercan a Peñaranda de Bracamonte.



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¿Cuánto material necesitas y/o cuánto estás dispuesto a transportar? ¿En qué estación del año tienes previsto realizar la actividad? ¿Quieres sentir la comodidad de la autosuficiencia? Si pones en una balanza las necesidades reales y las comodidades, ¿cómo prefieres balancear el peso final de tu casita de caracol con ruedas? Cierto es que en ocasiones un exceso de equipamiento puede lastrarnos en el viaje, pero en otros momentos daremos gracias por haber metido esa chaquetilla de plumas, los calcetines de lana largos o la tienda de campaña ligera… De nuevo, cada uno decidimos en función de mil y una premisas; hay tantas opciones como estrellas, esas que nos acompañarán en el vivac de cada noche.
Yo, en las alforjas, desde hace años, acostumbro a organizar todo en bolsas, por grupos; es una forma de saber, de un vistazo, dónde está cada cosa sin volverse muy loco. La comida en una amarilla, blancas para saco y esterilla, transparentes (tipo cierre ‘zip’ que me permiten sacar el aire con facilidad y comprimir el contenido) para la ropa. De igual manera, los elementos que pueden derramarse, con su bolsita independiente (aceite, cremas, pilas, etc.). Las herramientas van sobre el transportín, en una bolsa fuerte de cordura.

Y, como he leído en algún blog, en algún momento del viaje vendrá a visitarnos un invitado sorpresa: el misterio del equipaje menguante. Y es que, al cabo de dos o tres días de ruta, todo cabe mucho mejor en las alforjas ¡y hasta sobra sitio!
A modo de orientación, vamos a presentar una lista de material; reiteramos que cada uno es responsable de sí mismo y cada “rutero” llevará lo que considere oportuno, en función del espacio que tenga, lo aseado que quiera ir o lo previsor que sea. También hay que tener en cuenta que algunos cachivaches, enseres o herramientas se pueden llevar entre varios amigos para repartir el peso y no repetir materiales que con una unidad valdría para todo el grupo (¡habrá que ponerse de acuerdo con los participantes de cada edición!). 
Por otro lado, no olvidemos que antes de salir de ruta debemos tener la bici en perfecto estado (limpieza de cadena, sincronización y acondicionamiento de cambios, frenos, suspensión, ruedas no cuarteadas, zapatas nuevas,…) Vamos a repetir esto, porque es importante: revisa la BTT a conciencia, no lo dejes para última hora... "Si algo tiene que romperse, lo hará en la Transmorucha", ¡vamos a intentar evitarlo! Así, o llevas la BTT a un especialista, o para tener la bici a punto conviene llevar muy bien revisados: 
  • Ajuste y desgaste de las zapatas o pastillas (según tu BTT lleve un tipo u otro de frenos). 
  • Estado y desgaste de las llantas y cubiertas. 
  • Centrado de las ruedas, discos de freno, estado de los radios... 
  • Estado de los cables de cambio y de frenos. Ajuste de cambios y frenos. 
  • Observar (y arreglar) posibles ruidos extraños en pedalier y bujes. 
  • Engrase de cadena, pedales y cambios.
  • Transportín y alforjas bien adaptados a la burra mecánica (se ruega encarecidamente montar estos elementos con antelación y realizar algunas pruebas, ¡que nos conocemos!). 
Por lo general los objetos, materiales, comida, ropa… a cargar en tus alforjas dependerán mucho de la duración de la actividad, época del año con su meteorología particular, zona en la que vamos a movernos, etcétera. Sin embargo, para enfrentar posibles “emergencias”, hay cierto equipo que es necesario llevar siempre. 

Después de lo expuesto, y aunque cada uno decidirá sobre sus necesidades y sus materiales, algunas sugerencias o posibilidades pueden ser: 

  • Básicos.
  • Deseables.
  • Para la bicicleta (¡en la Transmorucha hemos roto de todo!). 
  • Para vivaquear y ropa.
  • Para comer.

Sería conveniente llevar todo lo posible sobre la bici, en las alforjas (traseras únicamente, a poder ser); no llevarlo en mochilas, salvo que éstas sean pequeñas, porque cuando se hacen muchos kilómetros suelen provocar dolores de cuello y espalda.

BÁSICOS

  - Casco y guantes (cortos y largos).
  - Coulotte (un par de ellos si se puede), maillot con bolsos traseros y zapatillas. 
  - Chubasquero o chaqueta de lluvia y algo de ropa extra para prever cambios meteorológicos. Pantalón de lluvia si las previsiones son adversas. 
  - Calentadores-corta viento brazos.
  - Comida extra. Más de la que crees que necesitarás (aunque luego compraremos por los pueblos, ¡pero recuerda que no todos los pueblos tienen tienda!). 
  - Recipientes de agua (¿fuentes?): 2 ó 3 bidones para la BTT, bolsa de agua (tipo camel back o bolsas flexibles, sobre todo para almacenar y poder hacer cena-desayuno). 
  - Gafas de sol (aseguradas con su correspondiente cordel o cinta). Gafas transparentes (mosquitos al atardecer, etc.). 
  - Navaja (“suiza” o multiusos), abrelatas, abrebotellas. 
  - Algún medio para iniciar una fogata (cerillas a prueba de agua, encendedor, etc.) 
  - Pequeño botiquín de primeros auxilios; a gusto de consumidor y necesidades personales, por ejemplo: vendas, gasas, puntos de aproximación, pinzas, repelente de mosquitos, esparadrapo, betadine, cortaúñas, tijeras, crema antirozaduras (las de bebés o personas mayores), medicinas para combatir un posible resfriado, golpe, dolor de cabeza, diarrea, deshidratación, antihistamínico si eres alérgico… 
  - Linterna pequeña con pilas, frontal… (pilas de repuesto). 
  - Mapa de la zona y brújula, GPS, cuentakilómetros (normalmente ni le miramos, no nos interesa la velocidad, pero sí es necesario, en ocasiones, saber dónde estás y para dónde tienes que ir)... 
  - Teléfono móvil (bien cargado; o incluye el cargador, que en algún bar podremos recargar algo de energía). 
  - Documentación, licencia federativa o seguro, dinero. 
  - Crema solar y protector de labios. 

DESEABLES
  - Pastillas o gotas purificadoras de agua o filtro de agua (algunas fuentes no manan agua potable o cada vez están más secas y debemos evitar 'sorpresas'). 
  - Cordino (algunos metros de cordino fino) y alguna goma tipo “pulpo” (muy útil). 
  - Cámara de fotos.
  - Papel higiénico.
  - Imperdibles.
  - Bolsas estancas impermeables para salvaguardar saco, ropa, materiales importantes, pilas, etc.
  - Sales minerales y/o vitaminas (en polvo o en pastillas) para añadir al agua. 
  - Barritas energéticas.
  - Lápiz, papel, silbato.

PARA LA BTT
La parte mecánica, dada la gran variedad en las bicicletas y componentes actuales (26”, 27.5”, 29”..., ruedas plus, sistema tubeless, 1-2-3 platos, 9-10-11-12 piñones, etc.), deberá adaptarse a cada participante, a sus necesidades reales, sus cuidados especiales, etc.

  - Transportín fuerte y resistente (instala el transportín con tiempo suficiente, porque no todos se adaptan a los distintos modelos de bicis y nos pueden dar alguna sorpresa… Pruébalo con las alforjas cargadas…)
  - Alforjas, 2 traseras. 
  - Si llevas mochila, bolsa, etc. en el transportín, deberás sujetarla bien con redes y mosquetones, o pulpos o cintas (red, pulpos, cintas, etc. podrán servirte para tender ropa).
  - Bolsa de manillar, útil para tener a mano pequeños objetos, la cámara de fotos, GPS, libreta, lápiz, mapa, barritas…
  - Candado, espejo retrovisor, luces y timbre (¡atención a la legislación!).
  - Trapo o trozo de tela para limpieza.
  - Plásticos para cubrir todo el equipaje en caso de lluvia. 
  - Cubierta de repuesto, las hay que se doblan completamente. 
  - 4 ó 5 radios (¡cuidadín con la medida!).
  - Llave de radios.
  - Herramientas tipo: Llaves allen. Llaves fijas 10-11; 12-13... Alicate pequeño, martillo...
  - Tronchacadenas.
  - Eslabones de cadena.
  - Destornillador (plano y de cruz o estrella). 
  - Bridas (presillas de plástico de varios largos y anchos, pinzas pequeñas…)
  - Cable de frenos y cable de cambios. 
  - Patilla del cambio de repuesto (y otras piezas que tenga tu BTT y se puedan romper). 
  - Aceite para engrasar o cera (a gusto de consumidor). 
  - Zapatas o pastillas de freno. 
  - Topes de cables. 
  - Bomba para dar aire. 
  - Desmontables (palancas para quitar llantas). 
  - Parches (colocar una banda antipinchazos si somos asiduos a pinchar). 
  - Cámaras de repuesto (mientras más largo el viaje, más cámaras; las que incluyen líquido antipinchazos suelen funcionar bastante bien). 
  - Cinta aislante o cinta gris tipo “americana” (como 5 metros enrollados en un lápiz o alrededor del mango de una llave allen). 
  - Tornillos de todo tipo (para frenos, sillín, transportín, poste de manubrio, etc.) 

PARA VIVAQUEAR Y ROPA
  - Saco de dormir de primavera o verano (normalmente no llevamos tienda de campaña, pero cada uno es libre -aunque la acampada libre en España, no-...). También puede venir bien un saco sábana (seda o algodón). 
  - Esterilla y/o plástico aislante. 
  - Almohada.
  - Pijama (mallas largas), tapones para los oídos y patucos (a ser posible de lana calentita). 
  - Útiles de aseo personal (jabón tipo Lagarto para cuerpo, ropa y útiles de cocina), toalla de secado rápido…
  - Pantalón largo tipo chándal o mallas. 
  - Pantalón corto. 
  - Una malla ‘tres cuartos’ (nos vendrá bien en caso de mañanas fresquitas, días de frío moderado y, sobre todo, en caso de lluvia: evita la gran incomodidad de que el pantalón de lluvia se pegue a las rodillas).
  - Una muda (para los ratos de descanso porque el culotte se lleva sin ropa interior; mejor negra, servirá como bañador ‘de fortuna’).
  - Chaqueta bici manga larga. 
  - Sudadera o forro polar fino. Para los frioleros, un forro polar calentito o una chaqueta de plumas o tipo Primaloft. 
  - Calcetines 2-4 pares. 
  - Cubre-botas impermeables (si hay previsión de condiciones adversas) o lo supliremos en casos puntuales con bolsas de plástico atadas con cinta aislante, cinta americana o esparadrapo.
  - Zapatillas cómodas para después de la bici o chanclas. 

PARA COMER
¡A gusto de consumidor…!
Aunque pasamos por varios pueblos, siempre intentamos llevarlo todo encima. Las localidades de paso no son grandes y no siempre uno encuentra lo que necesita.
Aunque hay dos posibles, y voluntarias, excepciones: la comida del sábado en Fuentebuena (suele ser un chuletón, opcional y bajo reserva), y en ocasiones la comida del domingo en Malpartida o Alaraz (empanadas, embutido...), el resto de comidas (desayunos y cenas) hay que transportarlas en la burra mecánica listas para comer y/o para prepararlas.
Algunos recomendables, aunque dependen de lo comedor que sea cada uno, pueden ser:
  - Bota de vino (llena). 
  - Hornillo y cartucho de gas. 
  - Fiambrera o cacerola. 
  - Vaso, cubiertos + navaja. 
  - Trapo de cocina.
  - Mechero, vela. 
  - Sobres de sopas, arroz o pastas. 
  - Chorizo, jamón, queso o similares. 
  - Aceite, sal, azúcar. 
  - Desayuno tipo: leche condensada, té, café, galletas…
  - Petaca de celebraciones (¡llena!). 
  - Dulces y frutos secos. 

Otra recomendación (casi obligación) es meter todo dentro de buenas bolsas de plástico evitando así sorpresas desagradables en caso de lluvia o si pasamos por riachuelos, zonas de agua y barro (¡qué suele ocurrir con frecuencia!).
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